Cuatro secretos para la respuesta a una oración

“Y [Nehemías] dije, ‘Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! … Confieso que hemos pecado contra ti… Te suplico que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés: “Si me son infieles los dispersaré entre las naciones; pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en los extremos más lejanos de la tierra, yo los volveré a traer al lugar que elegí para que mi nombre sea honrado”… Te suplico que hoy me concedas éxito y hagas que el rey me dé su favor. Pon en su corazón el deseo de ser bondadoso conmigo.’” (Nehemías 1:5-11 NTV)   

Aquí hay cuatro secretos para la repuesta de una oración en la vida de Nehemías:

  1. Basa tu petición en el carácter de Dios. Ora sabiendo que Dios te responderá: “Estoy esperando que respondas esta oración por quien eres. Eres un Dios fiel. Eres un gran Dios. Eres un Dios amoroso. Eres un Dios maravilloso. ¡Dios, Tú puedes resolver este problema!
  2. Confiesa los pecados de los que tienes conciencia. Después de Nehemías basar su oración en quién Dios es,confesó sus pecados. Él dice: “Hemos pecado.” No fue culpa de Nehemías que Israel fuese llevada cautiva. Él ni siquiera había nacido cuando sucedió y probablemente él nació en cautiverio. Sin embargo, él mismo está incluido en los pecados de todos. Él dice: “Yo he sido una parte del problema.”

  3. Reclama las promesas de Dios. Nehemías ora al Señor diciendo: “Yo quiero que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés.” ¿Te imaginas decirle a Dios que “recuerde”? Nehemías recuerda a Dios de una promesa que hizo a la nación de Israel. En efecto, el ora: “Dios nos advertiste por medio de Moisés que si fuésemos infieles, perderíamos la tierra de Israel. Pero también prometiste que si nos arrepentimos, nos las darías de nuevo”. ¿Necesitamos recordarle las cosas a Dios? No. ¿Olvida Él lo que ha prometido? No. Entonces, ¿por qué hacemos esto? Porque nos ayuda a recordar lo que Dios ha prometido.
  4. Se especificó en lo que pides. Si quieres respuestas específicas a la oración, haz peticiones específicas. Si tus oraciones consisten en peticiones generales ¿cómo sabes si son respondidas? Nehemías no titubeaba para orar por el éxito. Él es muy audaz en su oración. ¿Alguna vez has orado: “Señor, hazme exitoso?” Si no lo has hecho, ¿por qué no? ¿Cuál es la alternativa? ¿Un fracaso?

¿Está bien pedir a Dios que te haga exitoso? ¡Todo depende de tu definición de éxito! Creo que una buena definición de éxito es “cumpliendo el propósito de Dios para mi vida en fe, amor y en el poder del Espíritu Santo y esperando los resultados de Dios.” Ese es un objetivo de vida valioso que debería ser capaz de orar con confianza.

Considera esto: Si no puedes pedirle a Dios que te haga exitoso en lo que estás haciendo, deberías estar haciendo otra cosa. Dios no quiere que desperdicies tu vida.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Por qué quiere Dios que ores con expectativas y tengas la esperanza de que Él responda a tus oraciones?
  • ¿Cuáles son las promesas de la Palabra de Dios que puedes reclamar?
  • Piensa en algunas de las peticiones que has hecho a Dios esta semana. ¿Cómo podrías haber sido más específico en esas oraciones?

0 Comentarios

Añadir Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *