EL AGUA QUE RENUEVA

Cuando se corta un árbol, queda aún la esperanza de que retoñe y de que jamás le falten renuevos. Aunque ya esté vieja la raíz y el tronco se esté pudriendo en el suelo, al sentir la frescura del agua, reverdecerá; echará ramas como una planta tierna. Job 14:7-9

Un día paseando a la orilla de un arroyo vi un sauce quebrado, quemado y retorcido. Su tronco prácticamente estaba hueco y sus raíces al aire, pero de él salía una rama con hojas verdes que no parecía del mismo árbol.

En ese momento me acordé de estos versículos y los relacioné con la vida de muchas personas que creen que ya no hay nada que hacer, ha pasado mucho tiempo, han sido muchas las cosas que sufrieron, son muchos los daños. Ellas  dirán: “¿A mí me hablan de renuevos? Eso es para otros”. A lo mejor en algunos aspectos de la vida tienen éxito, pero en otras áreas ya no creen tener esperanzas.

¿Algo de esto pasa en tu vida? Vuelve a leer los versículos de hoy. No importa el tiempo que pasó ni el estado en que te encuentres, ponte en contacto con la frescura del agua de Dios. Él con su Espíritu y su Palabra puede hacer que reverdezcas y seas como una planta tierna, podrás ser “como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se le marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!” (Salmos 1:3).

Entrégale a Dios todo lo que está deteriorado en tu vida y deja que Él te renueve. No es algo que puedes hacer solo ni que otras personas pueden hacer por ti; necesitas la frescura del agua de Dios. Te sorprenderás cuando veas renuevos allí, en el “árbol cortado y con raíces secas”.

Oración: Señor, tú ves mi vida y conoces mejor que nadie lo que necesita tu renuevo. Quiero sentir la frescura de tu agua. “Renuévame, Señor Jesús, ya no quiero ser igual, porque todo lo que hay dentro de mi necesita ser cambiado”.

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