EL ESTILO DE VIDA DEL SEGUIDOR DE JESÚS IX

No permitas que te venza el mal, antes bien, vence al mal a fuerza de bien. (Romanos 12:21)
 
 
Varios de los versículos del final del capítulo 12 están dedicados a la actitud que el creyente debe tener hacia mal. Vivimos en una sociedad donde el mal es o parecer se omnipresente y omnipotente. Miramos a nuestro alrededor y vemos la inmoralidad y la injusticia en todos los niveles y esferas sociales e incluso, en ocasiones, los mismos seguidores de Jesús participamos en ello por acción u omisión. Tal vez una de las grandes victorias del mal consiste en hacernos creer que no puede ser derrotado; su marketing nos lleva a creer que nada puede hacerse y, consecuentemente, adoptamos una actitud catastrofista y derrotista frente al mismo.
El apóstol Pablo no está de acuerdo en absoluto. Desde su perspectiva el mal puede ser vencido y la receta es bien simple y asequible a cualquier seguidor de Jesús, a saber, la práctica del bien. Porque según nos dice la Escritura, cada vez que practicamos el bien hacemos que el mal retroceda, lisa y llanamente. En cada ocasión que nosotros llevamos a cabo el bien, el Reino de Dios se manifiesta y, consecuentemente, el Reino de las tinieblas es parado y vencido. El Señor, en su inmensa sabiduría, no espera de ti y de mí una lucha épica contra el mal global; es bien consciente de que está más allá de nuestras capacidades y recursos. Lo que espera de nosotros es que demos la talla en nuestro entorno, en nuestra realidad, en nuestra área de influencia. Se trata de enfrentar el mal por medio de una estrategia viral de agentes de restauración y reconciliación que van arrinconando y acorralando al mal. No te preocupes por lo que no puedes hacer, enfócate en aquello que si puedes.
¿Qué vas a hacer el día de hoy para vencer al mal?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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