EL ESTILO DE VIDA DEL SEGUIDOR DE JESÚS XI

Los gobernantes, en efecto, no están para intimidar a los buenos, sino a los malos. (Romanos 13:3)
 
 
Pablo dedica la primera parte del capítulo 13 a desarrollar el tema de la relación entre los seguidores de Jesús y el poder político. Son varias las ideas que desarrolla. En primer lugar, afirma que el principio de la autoridad es uno establecido por Dios ¡Sin duda! Al igual que la familia son lo que se ha denominado instituciones del orden de la creación, establecidas por el Señor desde el principio y que, aunque se expresen de formas diferentes a lo largo del tiempo y el espacio, existen en todas las culturas conocidas. Afirmamos pues, que el principio de la autoridad proviene de Dios, otra cosa diferente es el derecho a usarlo y ejercerlo.
Esta es la segunda gran idea que desarrolla el apóstol en este pasaje. Pablo afirma que el propósito de la autoridad es favorecer el bien y contener el mal. Esto es tremendamente importante porque caracteriza y distingue lo que podríamos llamar la autoridad legítima de la ilegítima. Cuando un gobierno específico no usa su autoridad dentro de los parámetros que nos enseña la Escritura, está abusando de la misma y, por tanto, se convierte en un gobierno ilegítimo, sin importar si ha sido democráticamente elegido o no. No debemos olvidar que no necesariamente todo lo que es legal es moral. La consecuencia, en mi humilde opinión, es que no debemos obediencia a un gobierno que usa mal el principio creado por Dios.
¿Qué implicaciones prácticas tiene esto para ti como seguidor de Jesús?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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