FRACASO Y ESPERANZA DE BABEL A ABRAHAM

¿Qué mueve a los seres humanos a construir edificios cada vez más altos, más complejos, mejor diseñados?

Es innegable que existen unos valores humanos positivos en la intencionalidad última que informa estas iniciativas:

La creatividad. El ser humano es creación de Dios e imagen de Dios, es por tanto alguien capaz de imaginar, diseñar, innovar y crear.

Señorío sobre la creación. El mandamiento original de Dios de llenar la tierra y señorear sobre la creación, significa que el hombre dispone de capacidad para administrar, para gestionar los recursos disponibles con el fin de hacer del mundo un lugar habitable.

El deseo de prosperidad. El ser humano necesita desafiar sus límites, ir a más, crecer, desarrollar sus potencialidades para su propio bienestar sin ponerles ningún techo.

Sin embargo, rascando un poco en la superficie de la condición humana, pueden apreciarse en las motivaciones inconfesadas de este proyecto valores profundamente deshumanizantes.

La materialización del poder. Construir cada vez más alto que los otros no es una actividad inocente e inofensiva sin más. Es la comunicación de un mensaje: Aquí está el poder económico, el poder político, el poder social. Y no hay otro mayor.

El anhelo de visibilizar la grandeza. No solo se construye, sino que se hace desde el orgullo, la ostentación, la vanagloria, la jactancia y la auto-exaltación. El mensaje es: No hay otro mejor.

La ambición de eliminar al otro. El deseo compulsivo de ser más y mejor, conduce a la intención canalla de oprimir al otro hasta hacerlo desaparecer. En la pelea por la supremacía absoluta no caben dos. “El hombre es el lobo del hombre” (Hobbes).

¡¡Eso es Babel!!

Si Babel es el fracaso de la condición humana, Abraham es la nueva oportunidad que Dios ofrece a una humanidad fracasada y extraviada. La vida hecha camino de este personaje emblemático, muestra los rasgos distintivos de la fe que se sostiene sobre el principio/esperanza en las promesas de un Dios que no miente:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba”.

Eduardo Delás

0 Comentarios

Añadir Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *