JESÚS, SIGNO DE CONTRADICCIÓN

Mira, este niño va a ser causa en Israel de que muchos caigan y otros muchos se levanten. Será también signo de contradicción puesto para descubrir los pensamientos más íntimos de mucha gente. (Lucas 2:24-25)
 
 
Dios hecho ser humano o un desequilibrado mental. Ya hace muchos años que C.S. Lewis, el gran pensador cristiano del siglo pasado, afirmó que Jesús no dejaba opciones intermedias. Ante sus declaraciones y pretensiones de ser el Hijo de Dios y Salvador del mundo no había término medio, o era un loco, un desequilibrado mental como aquellos que afirman que son Napoleón o un tiranosaurio rex, o era quien afirmaba ser. Jesús no deja opción para considerarlo un personaje singular de la historia, o simplemente el fundador del cristianismo o un gigante moral del tipo de Buda, Confucio, Gandhi u otros similares. Su identidad, como vemos desde el principio por medio de la predicción de Simeón, siempre fue un punto clave, una piedra de toque, un signo de contradicción, a lo largo de todo su ministerio. Baste recordar la pregunta que hizo a sus seguidores: “¿Quién dice la gente que soy yo?”, para añadir a continuación: “Y vosotros ¿Quién decís que soy?”
Jesús ha sido a lo largo de la historia un signo de contradicción y lo sigue siendo hoy en día. El Maestro sigue confrontando a las personas con la necesidad de pronunciarse con respecto a su identidad y las implicaciones que la misma tiene. Las pretensiones de Jesús demandan aceptación o rechazo total, pero no dan lugar a una cómoda neutralidad. De forma consciente o inconsciente el no creyente reacciona ante su figura. Todos sabemos que con muchos de nuestros amigos es posible hablar de forma distendida sobre infinidad de temas, sin embargo, la mención a Jesús tensiona el ambiente y hemos aprendido, después de varias ocasiones fallidas a no tratar el tema. Me hace pensar que tiene que ver con la afirmación del evangelista Juan: “Cuando la luz vino al mundo las personas amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace lo malo odia la luz porque ésta pone de manifiesto el mal que hacen”.
Pero Jesús es también para los que nos denominamos sus seguidores un autentico signo de contradicción. Con excesiva frecuencia lo reconocemos como Dios y Salvador y, sin embargo, no vivimos de forma consecuente con lo que afirmamos y nuestros proyectos vitales no reflejan nuestro seguimiento del Maestro que se convierte para nosotros en signo de contradicción: ¿Por qué me llamáis Señor si no hacéis lo que yo os digo? Al hablar de vivir de forma congruente no estoy hablando de la perfección como estado final de nuestra vida, sino más bien la perfección como proceso continuado en el que me encuentro inmerso. Jesús es signo de contradicción, pero para nosotros, sus seguidores, es un espejo en el que nos podemos mirar y ver reflejadas nuestras contradicciones y tener la oportunidad de actuar sobre las mismas.
¿Qué contradicciones pone de manifiesto Jesús en tu vida?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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