PARÁBOLAS, RESULTA PEOR AL FINAL QUE AL PRINCIPIO

Cuando un espíritu sale de una persona y anda errante por lugares desiertos en busca de descanso, y no lo encuentra, 44 se dice a sí mismo: “Regresaré a mi casa, de donde salí”. Si, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y arreglada,45 va, reúne a otros siete espíritus peores que él y todos juntos se meten a vivir allí, de manera que la situación de esa persona resulta peor al final que al principio. Así le sucederá a esta gente perversa. (Mateo 12:43-45)
 
 
Nuevamente la parábola tiene dos aplicaciones, la inmediata y la universal. La primera de ellas tiene que ver con el rechazo que su generación hizo de Jesús. No cabe duda que la situación posterior de Israel vino a ser peor que la primitiva. La negativa a aceptar al Mesías dejó al pueblo sumido en una crisis espiritual aún más profunda y lo alejó históricamente de poder disfrutar la intervención de Dios y participar en su Reino. ¿Pero que hay acerca de la aplicación más universal?
Era la creencia en Israel que las casas abandonadas eran una invitación para los malos espíritus a vivir y adueñarse de ellas. Los judíos procuraban no acercarse demasiado a las viviendas que estaban desocupadas y pocos habrían aceptado irse a vivir a una casa que hubiera estado una larga temporada sin haber estado habitada; era una apuesta bastante segura por irse a vivir a un lugar habitado por malos espíritus. El principio que veo implícito es que el vacío siempre tiene que llenarse y si no se hace con las cosas adecuadas es una invitación a que lo hagan aquellas que son inadecuadas y potencialmente dañinas.
En términos prácticos veo que si Dios, su Palabra, su carácter, sus prioridades, sus valores, su forma de entender y ver el mundo no llenan nuestro corazón y nuestra vidas, otras cosas ajenas a Él comenzarán a implantarse, a echar raíces y a crecer, ocupando más y más lugar hasta que llegue un momento en que no haya espacio posible para Dios, su Reino y su misión. Cierro los ojos y puedo pensar en multitud de amigos y compañeros míos que comenzaron el camino del seguimiento del Maestro, sin embargo, en un momento determinado dejaron de llenarse de Dios y, naturalmente, otras cosas comenzaron a ocupar el lugar que a Él le correspondía arrinconándolo y llevándolo al margen o, en algunos casos, a la total expulsión de la vida que se saturó de otras prioridades. En este sentido es posible afirmar que su situación resulta peor al final que al principio.
Yo diría que la creación tiene horror al vacío y cuando uno se presenta debe ser automáticamente llenado.
¿Qué llena tu vida?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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