ROMANOS: A LOS JUDIOS

Porque en Dios no caben favoritismos. Quienes han pecado sin estar bajo la ley, perecerán sin necesidad de recurrir a la ley; y quienes hayan pecado estando bajo la ley, por ella serán juzgados. Porque no basta escuchar la ley para que Dios nos restablezca en su amistad; es necesario cumplirla. (Romanos 2:11-13)
 
 
No olvidemos el contexto. Pablo está argumentando que todo ser humano necesita la salvación de Dios. Primero afrontó el tema de los moralistas, aquellos que juzgan a otros y se sienten superiores a los demás. Pablo afirmó que en lo que acusan a otros ellos mismos se condenan. Ahora el apóstol afronta el tema de los judíos y lo hace con una afirmación contundente ¡Dios no hace favoritismos!
 
Tiene todo el sentido del mundo esa frase del apóstol. El pueblo de Israel se consideraba y continua haciéndolo como escogido por el Señor; un pueblo especial, separado de los otros pueblos y orgullosos de tener la ley que les daba una superioridad moral y espiritual sobre el resto del mundo, los denominados por ellos mismos gentiles. Pablo desmonta el argumento afirmando que lo que cuenta no es el tener y conocer la ley; antes bien el cumplirla y vivir conforme a sus principios. Por tanto el Señor los pone bajo el mismo rasero que a los moralistas, aquello de lo que te sientes orgulloso, en este caso la ley, será el patrón que se usará para juzgarte y, naturalmente, tampoco darás la talla como no lo hacen los moralistas.
 
La moraleja para los seguidores de Jesús es importante. No es el conocimiento teórico del evangelio ni la ortodoxia de nuestra doctrina -ambas cosas importantes, sin duda- sino la práctica y la vivencia de ambas lo que cuenta a los ojos del Maestro.
 
 
¿Qué paralelismos hay entre los judíos y los evangélicos?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

0 Comentarios

Añadir Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *