ROMANOS: A LOS MORALISTAS

Por eso, tú, quienquiera que seas, no tienes excusa cuando te eriges en juez de los demás. Al juzgar a otro, tú mismo te condenas, pues te eriges en juez no siendo mejor que los demás. Es sabido que el juicio de Dios cae con rigor sobre quienes así se comportan. Y tú que condenas a quienes actúan así, pero te portas igual que ellos ¿Te imaginas que vas a librarte del castigo de Dios? (Romanos 2:1-3)
 
 
No olvidemos el contexto. Pablo en esta sección de la epístola está hablando de que todo ser humano necesita la salvación de Dios. Una vez establecido ese principio, lo que hará a continuación es ir abordando diferentes colectivos humanos y explicando el porqué necesitan la salvación. El primero de estos grupos es el de los moralistas. Vamos a ver cómo el apóstol argumenta y qué implicaciones tiene para nosotros.
 
El moralista se erige, como afirma Pablo en juez de los demás. Al apóstol, por decirlo de alguna manera, le parece bien. Sin embargo, les está indicando dos cosas muy importantes: La primera, es que ellos hacen lo mismo que señalan en otros. Eso es muy humano. Tú y yo tenemos la gran habilidad de disculpar en nosotros lo que condenamos en otros ¿Me equivoco?. La segunda, y se trata de un principio bíblico ampliamente arraigado, es que el moralista será juzgado con el mismo criterio que aplica a otros. 
 
Cuando juzgamos a otros automáticamente estamos estableciendo un patrón de bien y mal, correcto e incorrecto. Pero ese patrón tiene un efecto bumerán y se vuelve contra nosotros juzgándonos a nosotros mismos y resaltando nuestra culpabilidad porque caemos en lo mismo que condenamos en otros. Este es un desafío muy serio para cualquier seguidor de Jesús. Estamos llamados a la gracia y no al juicio. Y si nos vemos con el deseo de juzgar pensemos si estamos en condiciones de lanzar la primera piedra, y no olvidemos que ese patrón será usado por Dios para juzgarnos a nosotros.
 
 
Creo que la tentación de juzgar a otros es humana ¿Cómo puedes manejarla cuando te sientas tentado a hacerlo?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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