ROMANOS: ¿DE QUÉ TE SIRVE LA CIRCUNCISIÓN?

¿Por qué presumes de la ley, tú que afrentas a Dios al no cumplirla? Aunque ya lo dice la Escritura: Por vuestra culpa el nombre de Dios es denigrado entre las naciones. (Romanos 2:23-24)
 
 
No olvidemos el contexto. Pablo en toda esta sección de la epístola está argumentando que todo ser humano, sin excepción, necesita la salvación de Dios, sea judío o sea gentil. 
 
El apóstol utiliza un estilo de expresión que se conoce con el nombre de “diatriba” que consiste en explicar las ideas simulando que se da respuesta a las preguntas de un virtual oponente. En muchos lugares de esta carta Pablo usa este recurso literario para desarrollar sus argumentos. El pasaje que va desde 2:17 a 2:29 es uno de ellos. El apóstol responde a ese virtual oponente, un judío, que le indica que posee la ley y la circuncisión y, por tanto, no debe preocuparse lo más mínimo por su relación con Dios pues está bajo cobertura. Pablo indica que tener la ley no sirve absolutamente para nada sino se cumple. Que esa superioridad moral desarrollada por el judío frente al gentil no ha servido sino para que la gente rechace al Señor y no busque tener una relación personal con Él.
 
En el mundo postmoderno existe un concepto llamado “estructura de credibilidad”. Dado que nuestra sociedad es totalmente relativista, las únicas ideologías o formas de ver el mundo que pueden ser tomadas en serio son aquellas que poseen una estructura de credibilidad, es decir, una comunidad que encarna los valores, principios y formas de vida de estas ideologías. No es difícil darse cuenta que Pablo está diciendo que los judíos no eran una estructura de credibilidad para su fe; al contrario, la incoherencia en que vivían llevaba a los gentiles a rechazar a Dios. Pero tampoco es difícil ver la aplicación para la iglesia contemporánea. Es muy posible que las bajas tasas de interés de la población por el evangelio estén relacionadas con el hecho de que la iglesia ha dejado de ser una estructura de credibilidad para el mismo. Presume de lo que cree pero no vive lo que presume.
 
 
¿Hasta qué punto tu vida es una estructura de credibilidad para el evangelio?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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