ROMANOS: SALUDO 1

Pablo, siervo de Cristo Jesús, elegido por Dios para ser apóstol y destinado a proclamar la buena noticia, que Dios mismo había prometido en las Escrituras santas por medio de los profetas. (Romanos 1:1-2)
 
He decidido dar un alto al estudio de los salmos. Ya he visto los 100 primeros y ahora, para ser honesto, necesito descansar de tanto salmo. Sara, mi esposa, me sugirió que dado que estamos en el centenario de la Reforma Protestante, que tuvo su origen en el libro de Romanos, que meditara sobre el mismo, que hiciera un nuevo acercamiento. Aquí estoy pues, leyendo Romanos y, como siempre, tratando de darle un sentido práctico para la vida de hoy. A ver si lo logro.
Los primeros siete versículos de la epístola son simplemente un saludo a los destinatarios. Sin embargo, están cargados de significado. Pablo habla de que fue elegido por Dios. Leemos esto y nos parece lo más normal y natural del mundo. Si pensamos un poco más, a nuestro alrededor hay personas que la cultura evangélica considera también “elegidos”, pastores, apóstoles, salmistas, profetas (seguro que aparecerá una nueva categoría en breve). Pero ¿Qué pasa contigo? ¿Entras en la categoría de los elegidos o eres simplemente soldado raso sin ningún tipo de graduación? Puedes ser un estudiante, ama de casa, doctor, arquitecto, maestro, peón de fábrica, dependiente en una tienda pero… tristemente no entras en la categoría de los elegidos. ¡Falso! Tú y yo, cada seguidor de Jesús ha sido elegido para ser un agente de restauración y construir el Reino de Dios justamente allí donde el Señor te ha colocado, sea quién seas, estés dónde estés, eres un elegido.
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

0 Comentarios

Añadir Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *