ROMANOS: SALUDO 2

La buena noticia acerca de su Hijo, descendiente, en cuanto hombre, de David y manifestado, en virtud de su resurrección de entre los muertos, como Hijo poderoso de Dios por la fuerza del Espíritu divino. Me refiero a Jesucristo, Señor nuestro. (Romanos 1:3-5)
 
 
Pablo habla que ha recibido -como nosotros- el encargo de dar a conocer la buena noticia. La cual, tiene que ver con Jesús, genuino ser humano y genuino Dios. Sin duda, como más adelante desarrolla el apóstol, este buena noticia tiene muchos matices. Sin embargo, hoy quiero resaltar el énfasis en el Jesús humano. El descendiente de David nos enseña lo que es y significa el ser real y auténticamente humano. Es decir, vino para enseñarnos el tipo de personas que nosotros hubiéramos podido ser si el pecado no nos hubiera convertido en el desastre que somos. Ver al Jesús humano es vernos a nosotros mismos antes de la rebelión contra Dios. Ver al Jesús humano es tener a atisbo de lo que algún día seremos. Jesús, el hijo de David, es lo que deberíamos haber sido y, a la vez, lo que vamos a ser.
 
En este sentido Jesús nos ofrece el modelo de humanidad. Cada vez que lo imitamos más y más, cada vez que nos parecemos más a Él nos vamos convirtiendo, al mismo tiempo, en auténticos seres humanos. Porque el proceso de imitar a Jesús es el proceso de volverse humano.
 
 
Piensa en Jesús como un espejo en el que te miras ¿Qué imagen te devuelve? ¿Qué debes hacer?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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