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SALMO 19 (II): SABIDURÍA

La ley del Señor es perfecta, reconforta al ser humano; el mandato del Señor es firme, al sencillo lo hace sabio. (Salmo 19: 8)
 
Sin ninguna duda nos encontramos ante la generación más formada y con más conocimiento de toda la historia de la humanidad; esto es especialmente cierto en el contexto de los países donde nos ha tocado vivir. Nunca, especialmente los jóvenes, han sabido tanto sobre tantos temas; nunca han tenido tanto acceso a tanta información y de forma tan sencilla, al alcance de un sólo clic. Pero el conocimiento y la sabiduría son dos cosas totalmente diferentes. El primero tiene que ver con la acumulación de información y datos sobre un tema determinado; la segunda, al menos según la Biblia, tiene que ver con nuestra capacidad de organizar la vida según los principios de Dios. Nos encontramos pues ante la paradoja de una generación formada intelectualmente, con más opciones disponibles que nunca antes en la historia pero, según mi opinión, carente de la sabiduría para saber qué hacer con tanta información, conocimiento y opciones; desprovista de principios y pautas para poder usar de forma correcta y adecuada en su vida personal. Sabemos más pero no necesariamente somos más felices.
Por eso me gusta la afirmación de la Palabra de Dios; he visto a muchas personas sencillas en términos académicos e intelectuales, sin embargo, treméndamente sabios, capaces de vivir vidas envidiables, llenos de un discernimiento que les permite guiarse moral y espiritualmente en medio del marasmo en el que nos ha tocado vivir, en un mundo en el que carecemos de puntos de referencia para saber qué hacer, cuándo hacer y cómo hacer. Estas personas destilaban sabiduría y todo ello provenía, no de sus títulos académicos, sino de su conocimiento y práctica de la Palabra de Dios. Esto les había dado una madurez, una solidez de carácter, una capacidad de interpretar la vida y sus situaciones que sólo podía justificarse por su recio anclaje en Dios a través de su Palabra. La Biblia es, sin duda, la mejor academia para la vida.
¿Cómo estás de información? ¿Cuál es tu nivel de sabiduría? ¿Qué relación puedes establecer entre tu sabiduría y el cultivo de la lectura, estudio y meditación de la Escritura? ¿Un paso práctico, por pequeño que sea qué puedes dar?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

Un Comentario

  1. Muy acertado , académicamente se puede ser una eminencia el problema es , la sabiduría , si no la hay somos unos cultisimos ignorantes y la ignorancia es la madre de todos los males , familias enfadados rotas de por vida , origen de discusiones ,peleas ,contiendas y guerras y para ejemplo un botón , qué le pasó a Albert Nobel que investigó y descubrió la forma de hacer más fácil el trabajo de los mineros pero la maldad del hombre y en el fondo de esa maldad la ignorancia , la carencia de sabiduría , utilizaron el trabajo de Nobel para la destrucción de los iguales , los hombres usandola para la guerra para ser usada en las armas por tanto Nobel un hombre cultisimo y SABIO , viendo lo que hicieron con su trabajo y siendo un hombre acaudalado usó y multiplicó los dones que Dios le dió , inteligencia , espíritu de sacrificio , es decir , la fuerza de voluntad para quedarse estudiando en vez de salir a divertirse como cosa natural en los jóvenes como jugar en los niños , pasar horas y horas y más horas investigando día tras día no encontrando solución , fallo tras fallo pero aprendiendo de cada uno de ellos hasta conseguir el logro y una situación económica muy pero que muy buena y con todo eso consiguió aliviar el trabajo de los mineros y tras ver la permisividad de los hombres poner su fortuna a disposición de los eruditos que trabajarán para evitar la maldad en el mundo a costa de la investigación y descubrimiento , he ahí un ejemplo claro que todos conocemos de hombre erudito , poseedor de una fortuna y…. SABIO. Es fácil imaginar lo que hubiese hecho con su trabajo y su fortuna si hubiese sido carente de sabiduría.

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