diapositivas_reflexion-960x480

SALMO 38: ABRUMADO

Mis faltas me sobrepasan, como pesada carga me abruman. (Salmo 38:5)
 
 
Uno de los problemas que tiene el pecado es que, con demasiada frecuencia, no nos lo tomamos en serio. Satanás ha conseguido frivolizarlo y presentarlo como algo grotesco, ridículo, propio de señoras mayores vestidas de negro con un rosario en la mano o fanáticos religiosos obsesionados con el sexo. Esa visión esperpéntica hace que no veamos o no paremos atención a su poder corruptor y destructivo de nuestra experiencia humana. Precisamente, en relación con este punto, el salmista describe cómo el pecado le afectó de forma integral en todas las dimensiones de su vida. David nos explica como el pecado rompió su relación y comunión con el Señor, lo afectó a nivel emocional y físico e incluso fracturó las relaciones con su entorno, familiares y amigos.
Hay ocasiones que como indica el versículo que he reproducido la vida nos sobrepasa. Nos sentimos abrumados y desbordados. Puede ser un buen momento para hacer una revisión en profundidad de nuestra vida. Pudiera ser que lo que estamos experimentando es, ni más ni menos, que los efectos del pecado sobre nosotros. Podría darse el caso que sus efectos combinados nos estén impactando a nivel espiritual, social, emocional y físico, haciendo la vida pesada, tedioso, difícil de digerir. El salmista, más adelante en este mismo poema, afirma: “Pero yo reconoceré mi falta”. Hay ocasiones en que todo pasa y comienza por reconocer la falta.
¿Cómo se relaciona con tu experiencia actual lo que enseña este salmo?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

0 Comentarios

Añadir Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *