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SALMO 40: ESPERAR PACIENTEMENTE EN EL SEÑOR

Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. (Salmo 40:1-3)
Este salmo es muy significativo para mí. Recuerdo perfectamente que el Señor me lo dio como algo especial hace ya más de diez años; era el tiempo en que mis dos hijos estaban en medio de adolescencias bastante terribles y era difícil, por no decir imposible, el imaginar que pudieran desarrollar un proyecto vital. Fue entonces cuando Dios puso en mi corazón este salmo cuando yo, ni siquiera estaba leyéndolo, ni tan sólo la había visitado recientemente. Literalmente sus primeras palabras, las que aquí he reproducido, vinieron a mí mente.
Observo varias cosas importantes en estos versículos, las mismas que bendijeron mi vida. Primero, la paciente espera en Dios. A menudo, vivimos situaciones en la vida en las cuales no tenemos más remedio que esperar, no tenemos control para evitar no hacerlo. Sin embargo, si podemos decidir con qué actitud vamos a llevar a cabo esa espera, con paz en Dios o con ansiedad tensa. Segundo, la actitud de Dios de oír y escuchar nuestra clamor. Para mí es significativa la expresión “se inclinó a mí” porque denota una escucha activa, intensa, interesada en mis peticiones, problemas, angustias y necesidades. Tercero, a su tiempo, a su debido tiempo, experimentaré la bendición e intervención del Señor. Cuando pienso en mi propia experiencia relacionada con mis hijos veo los años que distaron entre la recepción de este salmo y el cumplimiento de la promesa; de ahí la necesidad de la espera paciente en el Señor. Finalmente, esta intervención de Dios traerá dos consecuencias; la primera mi alabanza y la segunda el testimonio hacia aquellos que nos rodean al poder comprobar el obrar maravilloso de Dios.
¿Qué situaciones hay en tu vida que requieren que experimentes los principios de este salmo? ¿Cómo puedes comenzar a aplicarlos?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

2 Comentarios

  1. Es verdad, debemos ser pacientes en las cosas del Señor. Pero la paciencia es una virtud, es tambien un don, es fruto del ESPIRITU SANTO, y si nos cuesta tener paciencia, debemos pedirsela a DIOS, con fe, creyendo que hay DIOS. Tampoco podemos reclamar las promesas de DIOS, en desobediencia, o sea que hay una responsabilidad nuestra, de que si queremos que DIOS nos bendiga, debemos estar en obediencia a el, en hacer su voluntad, como dice en los siguientes versiculos del salmo …………

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