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SALMO 41: DESVALIDO

Feliz quien atiende al desvalido, el Señor lo salvará en el día adverso. (Salmo 41:1)
 
 
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define desvalido del siguiente modo: “alguien desamparado, privado de ayuda y de socorro”. Yo lo ampliaría, no únicamente a aquel que experimenta todo eso en el nivel físico, sino también al que lo hace a nivel emocional, espiritual, intelectual y social; aunque, sin duda, la primera intención del escritor está relacionada con el desvalido físicamente. Teresa de Calcuta afirma que en el pobre nos encontramos con Jesús disfrazado. Esta afirmación está en línea con Mateo 25 donde el Maestro indica que cualquier cosa hecha a un necesitado le es hecha a Él mismo.
Este salmo nos trae una recomendación y una promesa. La recomendación consiste en estar al tanto y cuidar del desvalido, no pasarlo por alto ni ser indiferente; la promesa es que el Señor mismo será quien velará por nosotros en el día adverso. Es bien cierto que, en ocasiones, podremos experimentar la ingratitud humana, su insensibilidad y falta de reciprocidad. Ahora bien, la promesa del Señor es que Él no olvida ni participa de esas deplorables cualidades.
¿Qué desvalidos hay a tu alrededor que merecen tu atención?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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