SALMO 94: DIOS NO SE DESENTIENDE

Matan a la viuda y al forastero, quitan la vida a los huérfanos y dicen: “Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se da cuenta. Entended necios del pueblo; insensatos ¿Hasta cuando vais a razonar? Quien formó el oído ¿No oirá? Quien hizo el ojo ¿No verá? Quien corrige a las naciones ¿No castigará? Quien enseña al ser humano ¿No sabrá? (Salmo 94:6-10)
 
 
Como bien sabemos en las Escrituras el huérfano, la viuda y el forastero representan a todos aquellos que carecen de protección y de justicia. Son los más vulnerables y, consecuentemente, los mas propensos a sufrir todo tipo de abusos, atropellos e injusticias porque se sabe que nadie levantará una voz en favor de ellos. Los sistemas políticos, económicos y sociales no los tienen en cuenta ni moverán un dedo en favor de ellos. Para centenares de millones de personas en el mundo la única esperanza está en Dios. Consiste en creer que aunque todos los hayan olvidado el Señor no lo ha hecho. Sin embargo, el injusto, el malvado, considera que Dios ni ve ni oye y, por tanto, puede actuar con total y absoluta impunidad. 
Si esto fuera cierto sólo quedaría una terrible desesperanza para todos aquellos que sufren la injusticia. Si Dios no ve ni oye, ni al final impartirá justicia la vida se vuelve terrible para todos aquellos que sufren más allá de los límites que nosotros siquiera podemos imaginar. Pero la Palabra nos enseña y afirma que el Señor no se desentiende y que si bien es cierto que muchos pueden librarse, comprar, manipular o usar en beneficio propio la justicia humana, no podrán hacerlo con la divina.
Oremos para que su Reino venga y su voluntad de haga en la tierra del mismo modo que se hace en el cielo.
 
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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