¿TU PRECIO?

Y después de sacar las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús. (Lucas 5:11)
Creo que es muy cierta la afirmación que todo ser humano tiene su precio. Esto se pone claramente de manifiesto cuando Jesús no confronta con la invitación a seguirle. Para hacerlo de forma efectiva todos nos encontramos con la realidad de que existe un precio que debemos pagar si nos tomamos en serio esa propuesta y decidimos seguirla. En ocasiones, no sé si de forma consciente o inconsciente, pensamos que debemos hacer como los apóstoles, dejar trabajo y familia para dedicarnos a la vida religiosa de forma completa. Ese tipo de llamado, que sin duda el Señor ofrece a algunas personas, puede servirnos para enmascarar los precios que cada uno de nosotros debemos pagar si deseamos ser agentes de restauración y constructores del Reino de Dios. Cada uno de nosotros tiene su precio; para algunos puede ser un cambio de prioridades, de los valores operativos con los que nos movemos, de relaciones, de estilos de vida ¡En fin, cada uno conoce muy bien aquello que debe dejar para seguir a Jesús!
Además dado el carácter dinámico de la experiencia humana puedo afirmar que hay y habrán nuevos retos que exigirán el pago de nuevos peajes en nuestro seguimiento del Maestro. Cuando me convertí tenía 16 años; en aquel momento el precio que me pidió Jesús fue uno. Ahora, conforme voy creciendo, madurando y evolucionando se presentan nuevas realidades que deben de ser sometidas de nuevo al señorío de Jesús.
Dado el carácter dinámico de tu vida ¿Qué precio o precios te está pidiendo Jesús en estos momentos? ¿Qué respuesta debes darle?
Por Félix Ortiz, pastor de la IEB Bona Nova

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