Arraigados en amor

3 de septiembre de 2023

La escritura de hoy:

Llegué al centro de cuidados para personas con cáncer —donde me quedaría a cuidar a mi mamá— sintiéndome sola y con miedo, y a más de 1.200 kilómetros de mi familia. Pero antes de que pudiera siquiera tocar mi equipaje, Frank, un hombre con una sonrisa enorme, ofreció ayudarme. Para cuando llegamos al sexto piso, yo había planeado visitar a su esposa Lori, la cual lo cuidaba durante su tratamiento. Pronto, fuimos como familia, al descansar en Dios y unos con otros. Nos reíamos, nos desahogábamos y orábamos juntos. Aunque nos sentíamos desplazados, nuestra conexión con Dios y entre nosotros nos mantuvo arraigados en el amor.

Cuando Rut se comprometió a cuidar de su suegra Noemí, dejó atrás la seguridad de la familia. Luego, «llegando, espigó en el campo en pos de los segadores» (Rut 2:3). El mayordomo le dijo al dueño del campo, Booz, que Rut había trabajado «desde por la mañana […], sin descansar ni aun por un momento» (v. 7). Rut encontró un lugar seguro con gente dispuesta a cuidarla, mientras ella se ocupaba de Noemí (vv. 8-9). Y Dios proveyó para ambas mediante la generosidad de Booz (vv. 14-16).

La vida puede llevarnos a lugares fuera de lo habitual, pero al seguir conectados con Dios y los demás, Él nos sostendrá en su amor.

De:  Xochitl Dixon

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha consolado Dios cuando te sentiste solo? ¿Cómo ha utilizado a otros para apoyarte mediante una comunidad arraigada en su amor?
Padre, gracias por prometer estar conmigo y suplir todas mis necesidades.

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