Lo aparentemente imposible ocurrió cuando los vientos huracanados cambiaron la corriente del caudaloso río Mississippi. En agosto de 2021, el huracán Ida tocó tierra en la costa de Louisiana, con el asombroso resultado de una «corriente negativa»: el agua fluyó río arriba durante horas.
Los expertos estiman que ¡un huracán puede desplegar una energía equivalente a 10.000 bombas nucleares! Un poder tan increíble me ayuda a entender la respuesta de los israelitas a una «corriente negativa» mucho más poderosa, registrada en Éxodo.
Mientras huían tras años de esclavitud en Egipto, los israelitas llegaron a la orilla del Mar Rojo. Tenían por delante una gran masa de agua, y por detrás, el fuertemente armado ejército egipcio. En esa situación aparentemente imposible, «hizo el Señor que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco […]. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar» (Éxodo 14:21-22). Rescatado con esa demostración de poder, «el pueblo temió al Señor» (v. 31).
Responder con asombro es natural después de experimentar el inmenso poder de Dios. Pero no terminó allí, los israelitas «creyeron al Señor» (v. 31).
Nosotros también podemos asombrarnos ante el poder del Señor en la creación y confiar en Él.


