Hogar

8 de diciembre de 2019

Hace poco, Patsy, una amiga que se ganaba la vida vendiendo casas, murió de cáncer. Mientras hablábamos de ella, mi esposa recordó que años antes, Patsy había guiado a un hombre a Cristo, y que él se había hecho muy amigo de nosotros.

¡Qué alentador recordar que nuestra amiga no solo ayudaba a familias a encontrar casas donde vivir aquí en nuestra comunidad, sino también a otros a asegurarse de tener un hogar celestial!

Mientras Jesús se preparaba para ir a la cruz por nosotros, mostró un interés especial en nuestra morada celestial. Les dijo a sus discípulos: «voy, pues, a preparar lugar para vosotros», y les recordó que había suficiente lugar en la casa de su Padre para todos los que confiaran en Él (Juan 14:2).

Nos encanta tener bellos hogares en esta vida; un lugar especial para comer, dormir y disfrutar de la familia. Pero piensa en lo asombroso que será cuando entremos a la próxima vida y descubramos que Dios se ha ocupado de prepararnos una morada eterna. Alabemos a Dios por darnos vida «en abundancia» (Juan 10:10), que incluye su presencia con nosotros ahora y en el hogar celestial después (14:3).

Pensar en lo que Dios tiene preparado para los que aceptan a Jesús como Salvador nos desafía a hacer lo mismo que Patsy: hablarles a otros de Él.

De:  Dave Branon

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