Cuando el pastor Roberto tuvo una lesión que le afectó la voz, entró en quince años de crisis y depresión. Se preguntaba qué hace un pastor que no puede hablar. Mientras luchaba con esta pregunta, derramaba su angustia y confusión ante Dios. Sabía que lo único que debía hacer era leer la Palabra de Dios. Mientras lo hacía, su amor a Dios fue creciendo. Dijo: «Dediqué mi vida a absorber las Escrituras y sumergirme en ellas, porque la fe viene por oír una y otra vez la palabra de Dios».
Encontramos la frase «la fe proviene del oír» en la carta de Pablo a los romanos. El apóstol anhelaba que todos los judíos creyeran en Cristo y fueran salvos (Romanos 10:9). ¿Cómo creerían? Por medio de la fe que «proviene del oír […] la palabra de Dios” (v. 17 RVC).
El pastor Roberto busca recibir el mensaje de Cristo y creer; en especial, mientras lee la Biblia. Solo puede hablar una hora por día, y cuando lo hace, tiene dolor constantemente, pero sigue buscando paz y contentamiento de parte de Dios al sumergirse en las Escrituras. Nosotros también podemos confiar en que Jesús se nos revelará en medio de nuestras luchas. Aumentará nuestra fe a medida que oigamos su mensaje, sea lo que sea que enfrentemos.


