Un instructor de natación vio que un auto se hundía en la bahía de Newark y oyó que el conductor gritaba: «¡No sé nadar!». Anthony corrió a las rocas al borde de la bahía, se quitó la pierna ortopédica y saltó a rescatar al hombre de 68 años. Gracias a eso, el hombre se salvó.
Nuestras decisiones son importantes. Considera al patriarca Jacob, el padre de muchos hijos, que abiertamente prefería a su hijo José. Con mucha insensatez, le hizo «una túnica de diversos colores» (Génesis 37:3). ¿El resultado? Los hermanos de José lo detestaron (v. 4), y cuando tuvieron la oportunidad, lo vendieron como esclavo (v. 28). Sin embargo, como José terminó en Egipto, Dios lo utilizó para preservar a la familia de Jacob y a muchos otros durante una hambruna de siete años… todo a pesar de la intención de sus hermanos de perjudicarlo (ver 50:20). Lo que puso todo en marcha fue la decisión de José de ser íntegro y huir de la esposa de Potifar (39:1-12). El resultado fue la prisión (39:20), y más adelante, una audiencia con Faraón (cap. 41).
Anthony había tenido una buena capacitación, pero tuvo que tomar una decisión. Cuando amamos a Dios y buscamos servirlo, Él nos ayuda a tomar decisiones que afirmen la vida y honren a Dios. Si todavía no lo hemos hecho, podemos empezar confiando en Jesús.


