En un artículo para The Atlantic, el escritor Arthur C. Brooks relata su visita al Museo National Palace, en Taiwán, que tiene una de las colecciones de arte chino más grandes del mundo. El guía del museo preguntó: «¿En qué piensan cuando les pido que imaginen una obra de arte que todavía no comenzó?». Brooks dijo: «Una tela en blanco, supongo». El guía respondió: «Hay otra manera de verlo: el arte ya existe; la tarea del artista es simplemente revelarlo».
En Efesios 2:10, la palabra hechura, que a veces se traduce «obra maestra», viene del griego poiema, de donde deriva nuestra palabra poesía. Dios nos creó como obras de arte, poemas vivientes. Sin embargo, nuestro arte se ha oscurecido: «vosotros […] estabais muertos en vuestros delitos y pecados» (v. 1). Parafraseando al guía: «El arte [en nosotros] ya estaba, y es la labor del Artista divino revelarlo». Dios nos está restaurando, somos sus obras maestras: «Dios, que es rico en misericordia, […] nos dio vida» (vv. 4-5).
Al atravesar desafíos y dificultades, que encontremos consuelo en saber que el Artista divino está trabajando: «Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:13). Dios está trabajando en ti para revelar su obra maestra.


