La invitación a cenar del líder de mi iglesia y su esposa me enterneció, pero también me puso nerviosa. Me había unido a un grupo de estudio bíblico universitario que enseñaba conceptos opuestos a enseñanzas de la Biblia. ¿Me darían un sermón sobre eso?
Mientras comíamos pizza, me contaron sobre su familia y me preguntaron por la mía. Escucharon mientras les hablaba de mis tareas, mi perro y el muchacho del que estaba enamorada. Solo después, me advirtieron amablemente sobre ese grupo y explicaron el error de sus enseñanzas.
Su advertencia me alejó de las mentiras presentadas en el estudio bíblico y me acercó a las verdades de las Escrituras. En su carta, Judas usa palabras duras respecto a los falsos maestros, instando a los creyentes a «[contender] ardientemente por la fe» (v. 3). Les recordó: «En el postrer tiempo habrá burladores […]. Estos son los que causan divisiones; […] no tienen al Espíritu» (vv. 18-19). Pero también llama a los creyentes a tener «misericordia de algunos que dudan» (v. 22 LBLA), acercándose a ellos, mostrando compasión sin comprometer la verdad.
Harold y Pam sabían que yo no estaba firme en la fe, pero en lugar de juzgarme, me ofrecieron primero su amistad y después su sabiduría. Que apliquemos estas cualidades al interactuar con los que dudan.


