Oveja tonta, pastor bueno

13 de noviembre de 2019

Mi amigo Chad pasó un año trabajando de pastor de ovejas en Wyoming. «Las ovejas son tan tontas que solo comen lo que tienen frente a ellas —me dijo —. Aunque se hayan comido toda la hierba que está adelante, no se dan vuelta para buscar una parte verde… ¡y empiezan a comer tierra!».

Nos reímos, y no pude evitar pensar en la frecuencia con que la Biblia compara a los seres humanos con ovejas. ¡Con razón necesitamos un pastor! Pero como las ovejas son tan tontas, no sirve cualquier pastor, ya que precisan a alguien que se interese por ellas. El profeta Ezequiel comparó al pueblo de Dios, exiliado en Babilonia, a ovejas guiadas por pastores malos. Los líderes de Israel, en vez de cuidar al rebaño, lo habían explotado, beneficiándose de él (v. 3); y luego, dejándolo expuesto a que los animales salvajes lo devoraran (v. 5).

Pero aún había esperanzas. Dios, el buen Pastor, prometió rescatarlos, regresarlos a casa, ponerlos en pasturas abundantes y darles descanso. Sanaría a los heridos y buscaría a los perdidos (vv. 11-16), y echaría a los animales para que su rebaño estuviera seguro (v. 14).

Los miembros del rebaño de Dios necesitan cuidado y guía. ¡Qué bendición tener un Pastor que siempre nos lleva a pastos verdes! (v. 14).

De:  Amy Peterson

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