Malcolm Cloutt fue homenajeado con el Dinero de Maundy en 2021 por la reina Isabel II; un premio anual otorgado a ciudadanos británicos. Cloutt, que tenía 100 años cuando lo recibió, fue honrado por haber dado mil Biblias durante su vida. Guardaba un registro de todos los que la habían recibido y había orado por ellos con regularidad.
Su fidelidad en la oración es un ejemplo poderoso de la clase de amor que encontramos en los escritos de Pablo en el Nuevo Testamento. El apóstol solía recordarles a los receptores de sus cartas que oraba habitualmente por ellos. A su amigo Filemón le escribió: «Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones» (Filemón 4). A Timoteo le escribió también: «sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día» (2 Timoteo 1:3). A la iglesia de Roma le resaltó que los recordaba en oración «sin cesar» y «siempre» (Romanos 1:9-10).
Aunque no tengamos mil personas por quienes orar, como Malcolm, la oración intencional por aquellos que conocemos es poderosa porque Dios responde a nuestras plegarias. He descubierto que tener un sencillo calendario de oración puede ser una herramienta útil. Dividir los nombres por día o por semana me ayuda a ser fiel en orar. ¡Qué demostración maravillosa de amor es recordar a otros en oración!


