La escritura de hoy :
En 1883, cuando se completó, el Puente de Brooklyn fue considerado «la octava maravilla del mundo». Pero un solo y delgado alambre que unía una columna del puente a la otra fue vital para que la estructura diera resultado. Cinco mil alambres más se agregaron al primero, hasta formar un cable sólido que se entrelazó con otros tres. Esto ayudó a sostener el puente colgante más largo de su época. Lo que empezó como algo pequeño se convirtió en una parte enorme de la estructura.
La vida de Jesús comenzó de una manera pequeña: un bebé recién nacido colocado en un pesebre en un pueblito (Lucas 2:7). El profeta Miqueas escribió: «Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel» (Miqueas 5:2). Un comienzo pequeño, pero este Señor y pastor vería que su fama y misión llegarían «hasta los fines de la tierra» (Miqueas 5:4).
Jesús nació humildemente en un lugar pequeño, y terminó su vida en la tierra humillándose a sí mismo y muriendo como un delincuente en una cruz (Filipenses 2:8). Pero mediante su enorme sacrificio que brinda salvación a todo el que cree, construyó el puente que nos une con Dios. Recibe hoy por fe a Jesús, el gran regalo de Dios. Y si ya crees, alábalo de nuevo por lo que hizo por ti.


